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EL OTRO INFIERNO
by Marta Oliveri Wednesday, Aug. 15, 2007 at 7:28 AM

El infierno son los demás Jean Paúl Sartre

 EL OTRO INFIERNO...
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DEDICATORIA:
A los que supieron hacerlo....




EL OTRO INFIERNO
PRIMERA PARTE



Definición

Digo que el infierno
no es el ángel centellando
en su cuna de fuego subterránea.
ni Lilith enredándose en su santa lujuria
ni un Walpurgis que entona sus ángelus oscuros
ni el poeta borracho besando lodazales.

El infierno es la muda consistencia del clero
de esta perfecta historia de escribientes y cínicos
de meretrices bellas en la plástica rueda
de la global codicia
de una eterna “hermosura”
de una eterna injusticia.

Donde el rico ha entrado al reino de los cielos
por el ojo miope de una santa indulgencia.
Digo el infierno es claro:
un presente extendido
sin testigos ni locos que injurien la cordura.

Estado de Latencia

Morir es otra cosa
existen subterfugios,
para el pobre cantor de letanías
una brújula que marca siempre
al norte del naufragio anunciado
y los ojos entornados para imaginar
que nada más que un sesgo final
de azules nos reserva la noche

No es así.

No es esa la violencia de la pasión que niegas
con impostado ritmo de ajenos instrumentos.
Pero dejas el infierno enterrado en tu sueño
y crees que te arrancas la daga en la vigilia.
Son los ritos del día:
un preámbulo tibio de bella irrelevancia
el crepitar final de la bombilla
la hornalla encendida que espera inacabable que venga al fin
quien nunca ha de venir.

Y el alma en mansedumbre conversa
con el aire familiar de las cosas
que no le reconocen.
Allí donde no eres ni el punto mínimo
ni el brote inaugural de algún acontecer
ni te demanda el aire un espacio
en su bóveda del cielo hasta la tierra.
¿Que te dicen las calles donde lanzan sus dardos
las miradas esquivas?
Relámpagos continuos de la humana tormenta
de un odio en vendavales que la costumbre aquieta
en opresivo alerta de una tormenta que nunca se perturba,
de los odios que abjuran de sus garras
y arañan día a día el corazón del mundo.

Y es así que te hielas
de no estar sobre el centro de tu propia violencia.
Y en la daga se siente el hedor de la herida
añejando tu historia hacia el fin de la fibra sensitiva
aquella que aun en el espanto
te hablaba de una vida de posible habitante
de una identidad acariciada y trémula
de una realidad aun mas bella en lo triste.

Morir es otra cosa no un letargo de luces
y tañido en el pecho...

Es la menuda gracia de haber
soltado el sí cansinamente
en el altar de la melancolía.




Temor

En la mitología del ser y de la nada
Por igual los paisajes
del cielo y del infierno
Son refugios ambos
de contraria inocencia
ante lo inverosímil del abismo.

Absoluto


Soltar la amarra
de la bestia y del ángel.

Precipitarse en soledad al devenir:
Esa es la clave.

Arte de vida

Decir.
No he partido cuando agrego un cirio a mi memoria

Saber:
Soy un ritual prolongado de celebraciones apócrifas.
.

Entender:
La relación de los caminos
red de luz y de sombra al paraíso



Senda

He decidido el paisaje
de mi destierro
Porque sé del camino
de mi retorno.

La Otra Muerte



Y hablemos de aquello que sobre todo
habría podido dar a luz a Dios
con la pasión de un escultor de abismos
con la entrega del ángel cuyo mensaje inicial
es el asombro de que el asombro exista.

Y hablemos de cómo la compasión se abrevia
En la ternura de dos brazos humanos
De las cunas que tiende la hierva entre los suelos
que muerden su angustia de soledad sin sombra

Hablemos, sí de que han hecho los hombres con el vientre lunar
Y qué ha sido de la nutriente que fluye del Edén
cuando se adueña el vértigo del cielo.
Hasta donde han teñido de dolor el hechizo
para dar a luz un ángel extinguido,
Una domesticada aldea de “Carontes”
Cuyas barcas camufladas
Vuelven siempre hacia el Hades

Y hablemos del placer de ensangrentar los astros
de abrir los corazones con deslumbrados goces:
La lujuria de Midas sobre el campo inocente
que daba a luz un trigo
Más de oro que el oro por leve y por flexible.
De qué están hechos los sacerdotes de los templos
donde no quiso entrar Judas,
ni aun en la traición se pudo tanto.
Es mayor este mirar que nubla la mirada
Esta mirada donde bosteza el hombre
viendo como el campo ensangrentado de los siglos
se entretiene enumerando un horror que llama: Historia.

Pero es sólo un concierto detenido en la memoria
donde aún gime la individual tortura,
numerada en millones, acallada en el tiempo
por un siniestro malabarista que pone al pecado
el nombre de “evolución histórica,”
y a la ruindad el mote de “fiel determinismo”.

Hablemos entonces de otra muerte,
de otro día después en que inocente
expira el pájaro en sus alas
el ciervo en su cornada
el viejo en suaves sombras más acá de los párpados
es tiempo de que callen los sofistas
y le den al silencio la palabra.




Consumatum est

Consumado es...podría decirse

Y qué del inquieto fluir
puede darse por íntegro
qué acaba de besar lo inmensurable

Quién puede sosegar un dolor tan antiguo
que no tiene su pendiente ya un recuerdo de inicio.

Qué caída se escarcha en el fondo y se aquieta.
Qué floración se ofrenda acotada en un ramo.
Qué acaba después que la leyenda agota
la instancia tan pobre de la anécdota.

In consumada la existencia se aturde de tanto ser naciente.
De tanta inconsistencia se sumergen los suelos
inmolándose en nombre de iniciales paisajes.
Lo que ha muerto se fuga en nuevo albor y polvo
dando a luz constelaciones imprevistas.
No hay fin desde la vaga polvareda que levanta
la nueva incertidumbre.

Inminencia

El infierno se anuncia como inminencia
de una fiel pesadilla.

La mañana enumera los límites del alma
y uno por uno ignora los canales
que hicieron posible nuestra hondura

Un “Ícaro” infinito se derrite
en el sol de una cordura ajena.

Y todo nos dice sin embargo
que es bueno para el mundo
que amanezca.

Arquitecto del tiempo

Arquitecto del tiempo pusiste la simiente
del verdadero infierno.
¿De que hora a que hora se enreja una pasión
una fábula infantil, una caricia?
¿Y en que mes ha de arder por cuanto tiempo la fosa del dolor
que agota el bálsamo?
¿Y cuando ha de calmarse el vendaval de fuego
si arde infinita su furia en las alturas?

Un siniestro cronómetro que detalla los límites
ha dejado el fluir en una Ciénaga.

Una santa cuadrícula

Una santa cuadrícula que enreja
con mitología de minutos lo que nace
ha construido como Dante en sus círculos
el mesurado infierno de los días.
Podría haber sido de otro modo:
La angelical penumbra
sembrando el paraíso
en lo inconmensurable del latido.
Pero fue necesario poder medirlo todo
Y el hombre puso al fluir en una copa.
Y sólo dejó libre al cruel Leteo.





El Último infierno

Este es el último infierno
Afortunadamente no habrá otro bajo la luz del sol.
Es bello comprender que finito es al fin todo
qué frágil cada imagen se teje y se disgrega-

Llegado el fin ¿importa haber sido feliz?
Decir:” He transitado las luces de la fábula”_
donde danza frenético de soberbia y de vértigo
el enfermo festín de las consagraciones
Me impulso hacia un lugar donde los huesos
En polvo repartido se redimen
como espíritus del aire y nos relatan
lo efímero y cruel que ha sido el ciclo
entre la fecha inicial y el epitafio

Llegado el fin
¿que importa ya esta máscara
con que visto mis galas de humanidad
Probada y sustantiva?
diciéndome que allí donde mutó mí especie
Un arco de dolor tronchó la tierra

Hoy es poco el abismo cuando abunda el estigma:
El jardín de las rosas de Esperpento,
y la azul osadía de haber nacido en verbo más que en carne.

Que me perdonen los buenos asesores
de la vida en minúsculas
los cándidos que proveen los consuelos
del reino de los cielos.
A los dueños del dolor y del alivio
les pido me eximan de favores


La vida reclama libertad sobre si misma
No hay superior ventura para los condenados
No existe mayor ternura
que el libre ritual que nos hacemos
En el preámbulo de nuestra ausencia próxima.

Mira el paraíso estuvo siempre aquí:
En aquel cielo de lluvia que te hería,
en la suave cortina que la primavera engloba
en brisas de la tarde.
Estuvo aquí mirándome con ojos suplicantes
en un cuadrito de niñas y palomas
en las vetas del antiguo tablón de mi algarrobo
doblegado en biblioteca y lecho.

Así la cueva se repite en la penumbra
de una casa crepuscular que hoy calla
por respeto al dialogante de si mismo.
Una casa es siempre el refugio entrañable
en que ansiamos morir
como al útero mas tibio en los albores
volver quiere el naciente.

Y tornan desgarrante a consolarnos
todas las formas familiares, desprendidas.
Nos dicen mudamente que ya no las veremos
Y lloran este olvido prematuro
de quien las ha soñado tantos años:
Un jarrón, una pluma, una baldosa
que se abisma en su arabesco cuando nadie la mira.

Contempla la ternura real del universo.
Es tan simple en existencias que has amado.
Todo está escrito en ella, tu inicio y tu epitafio:
Esa frase final que no dirán los otros.

Ama que el día solo tiene un preámbulo
Y un pausado crepúsculo que te invita a dormir.
Y duerme sin temor como el recién nacido.
No temas... que el infierno no está del otro lado.


Parte 2

El infierno relativo
o la odisea del minimalismo

“Entre la flor que tomo y la que doy
La inexpresable nada.
UNGARTETTI

Alguien me dijo algún vez” No hables del poeta en la poesía”. Omisión tan fatal como negar el único organismo del que podemos dar un frágil pero honesto testimonio, ese misterioso entramado de contradicciones que hemos dado en llamar: Uno mismo.



Identidad
l
Es verdad que no sé si me conozco
He tenido tantos ciclos en mi rostro
como círculos el árbol
como reinos y pájaros
y dragones mutando
hacia los ángeles
en las nubes de los contempladores.
Soy una gracia consabida
y sin embargo, esa rota cajita de la infancia
se asemeja al cofre de Pandora
concebido el terminal contaste.

Es verdad que se pierde la emoción a veces,
como aguijón hundido mucho tiempo
que raciona su veneno paulatino
para no dejar ni un rastro de sospecha
y aplanar al corazón como una triste postal
que ni siquiera llegará a ser roce:
sólo un icono virtual que nos sonríe
desde los paraísos de la inexistencia.

Todo sucede así pero no existe
Caminan las rectas y se curvan
en las esquinas de lo previsible.

El ritmo inalterable no equivoca una línea.

De la ciudad cercada nacen pájaros muertos
Pero vuelan en insensato gris hacia las plazas

o hacia el rancio despojo de las mesas.

La sonrisa brutal de la indigencia
es una rara y serpentina rabia
amante que se ovilla
y en sus costras se expone
a la gran risotada colectiva
al complacido embrión de la conciencia.
Es el hombre del eterno perfil
creencia de ocupar, ilusión de ser
Calígula comiéndose la luna
O Nerón dejando lágrimas
En su cristal sagrado.
mientras Roma e incendia.

Es el olvido de todas las infamias
Es la vileza ociosa que delata
en el necio semblante la bajada
al esqueleto próximo.


Des realización

Si no estoy repartida
Si no avisto en otros mis rasgos familiares
Si el círculo del mundo
es astilla de espejo
donde no puedo recoger
ni el recuerdo de mis poros.

Y mi espacio se aleja al acercase
Porque todo se aleja.
Y el puente de mi voz se ha roto.
Y verifico su mutismo en un oído ajeno
donde mis palabras se licuan en zumbidos
y fonemas sin sentido.

Es relativo el tiempo de los tristes refugios.
Caen crepúsculos violetas
sobre el llanto de los duendes.
Se hacen trizas las ánforas
de los bellos conjuros.
Y una niña envejecida interroga a un unicornio.



Etimología
(Cultivus. Lat. Cultura)

¿Recuerdas que una vez cultivaste
un pequeño garbanzo en un frasquito?
Y te dijeron “brotará de allí una planta.
En tu escolar aburrimiento dulce asombro
cuando un tallo nació buscando el aire
Y lo viste crecer tan mansamente
en su prisión de vidrio embotellada
Y te supiste hacedor de algún milagro
en el temblor de la primera hojita.

Y siempre fue esta misma la quimera:
Primero el sueño de los labradores
y luego el sueño de los regentes de tierras
sobre los labradores y los suelos.
Brotación del dominio.
Principio naciente de la planicie al cielo
Más que tallo y que trigo
Más que árbol
Y así los sueños se elevaron tan altos
Que perdieron el porqué de las raíces
.
Y nació la cultura incultivable.


El otro paraíso
l

Solo me queda un cuenco de palabras
y una lejana urdimbre de canciones de cuna,
algo de aquel cincel que imaginó la vida
más inmensa que la vida misma.
Pocas cosas tengo ya.:
Los años, sus errores como cofres de equivocadas llaves.
Una dulce penumbra donde aún cantan
los Ángeles que cada noche he reunido.
y una dama violeta, como madre ensoñada
que siempre o casi siempre me encapulla.

ll

El paraíso asombra y de tal modo
que es un asombro que llega hasta las lágrimas
Nada más deslumbrante
que la penumbra piadosa de los templos,
Nada embriaga más en este mundo
que haber probado el fruto del alivio.
Y las alas que desde su cuna
la humana angustia puso al pie de sus sueños
pidiendo a los corteses magos de las fábulas
que no dejaran tan sola su torpeza de miembros
su vertical tortura hacia un cielo imposible.




lll

De no haber ascendido vértebra a vértebra
hasta el erguido desmayo
que nos puso al acecho
y al mismo tiempo
al punto de un engañoso ascenso
hacia un refugio celeste que amparaba los ojos.
De haber sido terrenos
Veríamos que todo desde el cielo a la tierra
es profundad al infinito:
El edén de la hondura
la mirada inicial:
El otro paraíso.


3ª Parte
FINAL


Rapsodia

Doy esta llave
A quién le serviría
su límite es la muesca oxidada del tiempo
Esta llave es la tempestad del último abandono.

Su muesca es hostil
como la sonrisa de un desposeído.

Sueño sobre las estrellas.

Cerraduras infranqueables
para mí: la que de todo ha desertado
la que tiene en su bolsillo la rosa negra:
esa banal cerradura de los rebeldes.

Arrebatada sueño con mi hogar.
Una huella como luz
de un unicornio muerto
me devuelve el destello

Canto insurrecto

No hay mayor hazaña para un poeta
Que la de haber renunciado a Dios
Y jugar con los límites

Como un canto insurrecto.
Como la mano terminal sobre la copa
imaginado que allá donde no hay nombre
amanece un desierto apasionado
para los que han perdido la luz reglamentaria
la dirección razonable de los pasos
que irán de uno en uno hacia igual límite.

Nada más peligroso que un desierto
Cuando se vuelve oído del poeta

Poética

Un templo Oscar ¿lo imaginas?
La pureza penumbrosa de las cúpulas

Un altar donde ya nadie sangra.
Tu cristo se ha vestido de colores
dando a luz los matices.

Ya no hay blanco...
Es la luz penumbrosa
del nacimiento y la muerte entrelazados
como una rara y simultanea criatura
que da alivio al corazón.

Quien no ha soñado, Oscar, con la sabiduría

Togas grises al final del un altar de jazmines
Y rostros como antiguos mapas
cuyo mayor resplandor
es el sosiego

Ellos lo entienden, Oscar
Los nuevos discípulos que aprendieron
el único mensaje que nos trajo el Mesías:
El de la compasión que mece tal una cuna
enlazada a las cunas de este mundo
un nacimiento infinito...
Es el bello Jesús que tú soñabas
en la cárcel de Reading
El secreto de la inmortalidad decías
o tal vez lo he leído detrás de tu palabra
El secreto de la inmortalidad es simple
“la compasión humana”.

Jamás habrá otra historia,
jamás habrá otro ángel
más allá de este templo
consagrado a los poetas “escépticos de Dios"
Hermano de Esperpento y de los griegos,
amador de tu propia desventura
Aquellos que no entienden la metáfora
no podrán vivir eternamente.
Tu lo sabias, Oscar
por eso desplegaste en el cadalso
una vez más tus alas.


Final

¿Estaré en cada partícula del aire
en el espíritu que respiran las palabras
que he escrito?

Alguien me dice y es tan dulce su voz
tan de de silencio...
que no es silencio ni voz
es sólo un hálito


“No existe infierno aquí
Yo soy el devenir.”
“Desde arriba podrás ver el real sendero”.
“Somos eternidad en el sueño del universo”
“La transformación infinita y el alivio.”



5 de agosto de 2007


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